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miércoles, 18 de mayo de 2016

POSTAL DE JERUSALÉN (I)

VERSIÓ EN CATALÀ

Decidimos dejar de querernos en la Puerta de Damasco.

Había muchos soldados, mujeres vendiendo verdura, turistas, niños ofreciéndonos dulces de almendra y miel. Yo jugaba a volver a casa y tú a tocar con la punta del pie las líneas invisibles del armisticio. Nuestras propias líneas verdes dibujando una paz de mentira. Comprabas tamarindos a un hombre vestido de rojo y me los ofrecías como si fueran un tesoro o el momento de pedir perdón.

Tu casa olía a misa armenia y no te importaba tener que esperarme cada vez que me perdía. Me dibujabas en un papel mapas de colores con flechas, estrellas, cruces, lunas… Estabas seguro de que un día llegaría puntual para cenar. Pero se me iban las horas acariciando piedras y dejando mensajes secretos en capillas de iglesias donde sabía que jamás entrarías.

Jerusalén era el principio de todas las historias que me inventaba al ponerse el sol. La Puerta de Jaffa, la Puerta de los Leones, la Puerta del Estiércol, la Puerta de Herodes… En cada puerta dejé un mensaje escondido. En cada fuente. En cada templo. Allí deben seguir, esperando que alguien los descifre.

Decidimos dejar de querernos en la Puerta de Damasco.

Fuimos tan civilizados como jamás lo ha sido nadie mientras la puesta de sol convertía Jerusalén en los restos de un futuro imposible. Desde entonces odio los tamarindos y busco ángeles sin nombre en todas las iglesias del mundo.

lunes, 29 de febrero de 2016

RECUERDOS DE EGIPTO Y UNA BIBLIA EN ÁRABE

VERSIÓ EN CATALÀ

Recuerdo la vida en El Cairo con cierto estupor, como si caminara en medio de una oscuridad que no tenía sentido. Llegué huyendo de la niebla y la niebla me persiguió hasta el desierto. Me alimentaba a base de zumo de mango, falafel y recuerdos. Nunca hice un crucero por el Nilo en un barco lleno de turistas pero guardo en la memoria las tardes sin zapatos en Al-Azhar, buscando sombra y calma en la ciudad infernal mientras descifraba libros escritos con patitas de mosca.

Llegué a ser tan infeliz en aquella ciudad como largo era el camino que me separaba de Alejandría y el mar. 200 kilómetros que recorría sonámbula. Apenas recuerdo el paisaje. Solo la necesidad de huir que me acompañaba en todo momento, el olor a menta, a autobús sucio, a mar. Odié tanto El Cairo como llegué a idealizar Alejandría y sus ángeles coptos.

Peregriné sonámbula al Sinaí. Los israelitas pasaron cuarenta años en el desierto pero yo pasé ocho horas con fiebre en un autobús deseando que se abrieran todas las fronteras de mis delirios. Creo que me adoptaron unos pastores beduinos y me alimenté con queso y karkadé, esquivé camellos enfadados, fui visitada por los fantasmas que pensaba que había dejado en El Cairo, conseguí subir los tres mil escalones que separaban el monasterio de Santa Catalina de la cima de la montaña de Moisés. Vi salir el sol, me senté a los pies de una cruz de madera, cerré todas las fronteras. Dejé la mitad de mi memoria entre los muros de aquel monasterio. No entendí nada. Continué sonámbula hasta que conseguí volver al Cairo. A menudo me sorprenden destellos de belleza lejana entre los pliegues de una herida mal curada. Solo recuerdo las estrellas y un hombre que me hablaba en griego antes de regresar al Cairo.

Buscando la cueva donde la Sagrada Familia se había refugiado en su huida a Egipto, descubrí una librería que olía a canela y papel. El librero llevaba la cruz tatuada en la muñeca como la mayoría de los hombres que me crucé en el barrio copto, blanco, dorado, sucio y hermoso. Me explicó que la Virgen se aparecía en una iglesia cercana pero que él nunca la había visto. Le pedí una Biblia en árabe y tardó mucho rato en encontrarla. Todo el rato que estuve bebiendo el té que me ofreció. Me dijo que estaba muy contento de venderme aquella Biblia, que estaba seguro de que nos iba a traer suerte a los dos y que volviera otro día a beber más té.

Si Dios quiere.
Si Dios quiere. 


Tres días después escapé del Cairo.

Lo dejé todo allí. 

lunes, 25 de agosto de 2014

PRIMERA POSTAL DE LONDRES

VERSIÓN EN CATALÁN

Trazamos los vectores de un deseo caótico que nos lleva de un lado a otro de la ciudad. Nos desborda la sensación de conocerla bien, de saber exactamente qué esquina debemos girar para encontrarnos de cara con nosotros mismos hace cinco, diez, quince años. Jugamos a crear paradojas temporales, a cruzarnos con nuestros yoes pasados y futuros con la sana intención de provocar un colapso en el tejido del universo. Y que todo vuelva a comenzar. 

Que subamos de nuevo a ese avión, que volvamos a reconstruir la ciudad que se refleja en todos nuestros espejos. Que sea la primera vez que perseguimos ardillas drogadictas en Hyde Park, que sea la primera vez que nos acercamos a insultar a la estatua del maldito Peter Pan, que sea la primera vez que nos hacemos fotos en todas las estatuas de la Reina Victoria que nos encontramos. Que sea la primera vez que conozco al artista ruso y guapo que guardaba sus dibujos en una nevera en el mercado de Camden. Te tengo que explicar con calma lo de Peter Pan. Y lo de la Reina Victoria. Te tengo que explicar por qué no soporto Camden.

O podemos simplemente pasear con calma por el parque más cercano y buscar un sol medio fugitivo que nos transformará en flores gigantescas cuando aparezca. Flores humanas alzando un poco la barbilla, los ojos entornados y la sonrisa pequeña, tímida, de quien ha pasado demasiado tiempo deambulando entre la niebla. ¿Te has fijado? Cuando sale el sol en Londres todo el mundo camina un poco más lento y mira al cielo transformado en girasol.

lunes, 28 de julio de 2014

EL PUENTE SOBRE EL RÍO ADIGE

VERSIÓ EN CATALÀ

Abandono la soledad de los cementerios victorianos, la hora del té, la lluvia que molesta con delicadeza y todos los verdes que provoca. Dejo atrás la voz de Neil, los anticuarios, los parques, el agradecimiento que sentimos cada día que sale el sol porque sale poco. Y llego a Italia. 

Por el Reino Unido me gusta viajar sola porque muy poca gente entiende exactamente qué voy buscando. En Italia me acompaña, según la época, la familia, las amistades, las amistades de las amistades ... La certeza inapelable de la puerta siempre abierta, el café siempre a punto. 

Llegar a Verona es como llegar a casa. Las mismas calles de siempre, la misma manera de perderme, de buscar el río, los puentes, nuestro café Coloniale donde descansar y ponernos al día, las librerías, la puerta del supermercado donde si esperas el tiempo suficiente pasan cosas bonitas. 

Lo más bonito de Verona es el río Adige. El paisaje acuático, el Ponte di Pietra, Castelvecchio. Enrico, uno de los profes de la escuela donde vinimos a hacer un curso de italiano hace tres años, nos cuenta historias de la Segunda Guerra Mundial: cómo los alemanes, sabiéndose ya perdedores, ordenaron destruir todos los puentes de la ciudad, cómo intentaron salvar el Ponte di Pietra que era el más antiguo y cómo saltó por los aires el 25 de abril de 1945. Nos explica cómo pudieron reconstruirlo terminada la guerra de manera que parece tan antiguo como era antes de destruirlo. Y de cómo el Ponte Vecchio de Florencia se salvó. 

El río da a la ciudad la vida y la muerte. Hablamos de las inundaciones del siglo XIX, de los héroes, de los molinos de harina que ocupaban la orilla, de la costumbre veronesa de comer un helado sentado junto al río. 

Y alrededor del río las plazas, la Piazza Bra, la Piazza Erbe ... En mi memoria la Piazza Erbe siempre permanecerá como la primera vez que la vi decorada de Navidad, las luces, los dulces, la escarcha ... 

Huid de la Casa de Julieta y de la macabra decadencia de ponerle un candado al amor. La estatua de Julieta es bonita y dulce pero nadie la mira realmente. Tropas de turistas zombificados entran sin mirar al patio de la casa, con una sonrisa ridícula y casi obscena. Todo el mundo se hace fotos con la estatua de Julieta, todo el mundo ensucia las paredes con frases ridículas, todo el mundo deja un candado, un símbolo de la esclavitud, como promesa amorosa de eternidad. Pero la eternidad es mentira y menos si hay un candado por medio. 

Si Shakespeare levantara la cabeza y viera a qué ha quedado reducida su poco original obra, iría a ahogar las penas a orillas del río Adige, sin duda el paisaje más bonito de Verona.

Río Adige. Castelvecchio. Verona

viernes, 11 de julio de 2014

ESCRITORES EN EDIMBURGO Y LA TUMBA DE CLARINDA

VERSIÓ EN CATALÀ

El Museo de los Escritores de Edimburgo es un lugar pequeño y encantador, un poco escondido en la ciudad vieja. La entrada es gratuita, como todos los museos de gestión pública, y es como subir a un faro por una escalera de caracol estrecha y empinada. Está dedicado a tres de los escritores escoceses más emblemáticos: Robert Burns, Robert Louis Stevenson y Sir Walter Scott.



Nada más entrar encontramos la sala dedicada a Scott (1871-32). Manuscritos, su bastón, un mechón de sus cabellos! Scott fue un gran exponente del romanticismo inglés y además fue el encargado de organizar la histórica visita del Rey George IV a Escocia en la que se levantó la prohibición de utilizar el traje típico escocés. Con el primer dinero que ganó gracias a sus escritos se pagó clases de italiano para poder leer en lengua original sus poetas favoritos. 

En la primera planta se encuentra la exposición dedicada a la vida y obra de Robert Burns (1759-1796) el poeta nacional escocés. Los escoceses todavía celebran la Noche de Burns, el día de su nacimiento, el 25 de enero, en Escocia y en cualquier lugar donde haya escoceses. Es una cena con un ritual muy concreto que incluye platos tradicionales, brindis, lectura de poemas, baile, juramentos de lealtad a la Corona y exaltación emocionada de los valores escoceses. 

El sótano está dedicado al R.L. Stevenson (1850-1894), mi favorito, creador de La isla del tesoro y del Doctor Jekyll y Mister Hyde. Él sólo quería dedicarse a escribir y viajar. Y así lo hizo. También me gusta mucho su historia de amor con Fanny Osbourne. Tuvo una vida intensa, aventurera y apasionante que le llevó a viajar por Europa, Estados Unidos y las islas del Pacífico Sur donde los nativos le dieron el nombre de Tusitala, el que cuenta historias. Su salud siempre fue muy delicada y murió en Samoa a los 44 años. En el museo se pueden ver muchas fotografías suyas y objetos personales como un anillo hecho con caparazón de tortuga con el nombre de Tusitala en plata. 

Aparte del Museo de los Escritores, Edimburgo está llena de referencias literarias. Muy cerca de Calton Hill hay una pequeña plaza que se llama Picardy Place y que casi pasa desapercibida. Aquí nació Arthur Conan Doyle y actualmente hay una estatua de Sherlock Holmes y un pub típicamente británico que toma su nombre.



En la ciudad vieja hay un par de bares que se disputan el honor de ser el lugar donde JK Rowling comenzó a escribir Harry Potter.


Cerca de la residencia oficial de la Reina, el palacio de Holyrood, hay una iglesia muy pequeña y muy bonita., la iglesia de Canongate. Por dentro está pintada de blanco y azul celeste y los primeros bancos están reservados para la familia real. No tiene vidrieras ni apenas imágenes y en la puerta hay unas señoras encantadoras que te cuentan todo lo que quieras saber. La iglesia es del siglo XVII y al lado hay un cementerio donde está enterrada Clarinda. Su nombre real era Agnes MacLehose y fue amiga y musa del poeta Robert Burns de quien hablábamos antes. En realidad parece que nunca llegaron a ser amantes, pero sí que tuvieron siempre una conexión bastante especial, que intercambiaron muchas cartas y que Burns le escribió bellos poemas de amor. La tumba de Clarinda no dice nada. Sólo su nombre, su imagen grabada en la piedra y un rosal en flor a sus pies. 



Supe quién era aquella mujer misteriosa cinco minutos después de salir del cementerio porque al lado hay un salón de té precioso que se llama Clarinda's Tea Room que tiene un aire victoriano muy particular. En la carta donde puedes elegir los tés y los pasteles de la merienda se cuenta la historia de Clarinda. Y se pueden comer algunos de los pasteles más buenos de Edimburgo.


sábado, 5 de julio de 2014

EL ÁNGEL DE ISLINGTON Y ALICIA


Casi nadie va al barrio de Islington cuando viaja a Londres. Y a Islington hay que ir. Hoy he bajado en la estación de metro de Angel siguiendo la ruta del libro de Neil Gaiman Neverwhere. 

En Neverwhere, Islington es un ángel de verdad que vive en las alcantarillas del Londres de Abajo y que tiene como misión proteger la ciudad, la de Abajo. Cuando en 1996 se hizo la serie para la BBC, Peter Capaldi (que en la actualidad es la duodécima encarnación del Doctor Who) hizo de ángel Islington. En 2013 se emitió la versión dramatizada por la radio y el encargado de ponerle voz a Islington fue nada menos que Benedict Cumberbatch. 

Neverwhere, Gaiman, Capaldi, Cumberbatch... ¿Alguien dudaba de que la visita al barrio era obligatoria para los mitómanos? 

Aparte de la vinculación literaria Islington tiene un encanto especial. Hay pocos turistas y es el pre-Camden con todo el encanto que Camden hace tiempo que ha perdido. Bonitas casas georgianas alineadas junto a los típicos pubs ingleses contruidos entre el XVI y el XVIII, mercados de antigüedades, restaurantes de moda, tiendas con encanto... 

En uno de estos mercados de antigüedades he encontrado hoy un tesoro escondido entre otras cosas anodinas, como suelen encontrarse los tesoros. Se trata de una edición de Alice's Adventures in Wonderland publicada en Londres en 1899. El libro tiene 42 ilustraciones originales y clásicas de John Tenniel y en aquella época costaba media corona. Media corona era la octava parte de una libra y se quitaron de la circulación en 1970. A mí me ha costado 10 libras. 

El libro está dedicado a Wessie por sus padres el día 4 de enero de 1901. Pocos días antes de la muerte de la Reina Victoria que tenía especial predilección por este libro y por su autor. 

Además de todo esto coincide que tal día como hoy 4 de julio de 1862 fue cuando Lewis Carroll empezó a contar la historia de Alicia a las hermanas Liddell. Y tres años después, el 26 de noviembre de 1865 el libro fue publicado por primera vez. 

Me conmueve especialmente imaginar a la pequeña Wessie recibiendo este regalo de sus padres. ¿Cuántos años tendría? ¿Donde viviría? ¿Qué clase de vida tuvo? ¿Le gustaría leer este libro que con tanta emoción ha ido a parar a mis manos? 

Hoy ha hecho sol y calor todo el día. La gente en la calle cerraba los ojos y miraba hacia el cielo con una media sonrisa de verano. Todo el mundo parecía tan contento...


domingo, 11 de diciembre de 2011

CORAZONES QUE LATEN EN VERONA

VERSIÓ EN CATALÀ

Verona es la versión poética de nuestros sueños.
Nos recibe con niebla y lluvia, con árboles iluminados como estrellas caídas.
En Verona rosas pequeñas sobreviven al frío de los jardines públicos, tantas flores, hojas doradas de otoño, bellotas... En Verona buscamos cafeterías donde sentarnos a observar a la gente que camina por las calles húmedas de los sueños que soñamos cuando llegamos a Italia.
En Verona compartimos chocolate caliente con mamasorriso y horas de conversación amable y fácil.
En Verona está Julieta esperando eternamente a Romeo, el balcón, la casa, la tumba ... Julieta dulce que me recuerda que siempre es mejor evitar los amores suicidas e imposibles. A pesar de todo Verona sigue llenándose de corazones que laten, entre los mercados de navidad, luces como lágrimas que decoran las plazas de la ciudad, olor a castañas, turrones, chicos de ojos azules que olvidan pesar los plátanos en el supermercado, compartir conversación con Manuela, las clases en Linguait, descubrir librerías, leer poemas de Erri de Luca, aprender palabras nuevas, recordar palabras antiguas, buscar el sol y el paisaje a la orilla de del río, cipreses, paisaje dorado, soñado.
Me quedaré un rato más aquí, cerca de la Piazza delle Erbe, con sombrero, guantes y abrigo, saldrá la luna, me quedaré dormida, prepararemos café, recordaremos pesar la fruta en el supermercado PAM de la Via dei mutilati, decidiremos nuevas rutas, descubriremos puentes, castillos, cuentos ... Me quedaré aquí un rato más ...

Verona es la versión onírica de nuestros poemas.

jueves, 1 de diciembre de 2011

DICIEMBRE ITALIANO

VERSIÓ EN CATALÀ


23 Fitzroy Road, Londres. Soy vecina de hadas y suicidas en este Londres extraño que me atrapa. Continúo haciendo equilibrismos en la doble vida que vincula Londres y Barcelona

Paso el mes de noviembre pensando en Sylvia y Willam, buscando las palabras apropiadas para explicar la historia de esta casa donde él soñaba con hadas y ella se suicidó. Me fallan los patrocinadores para este tipo de aventuras y decido volver brevemente a Italia, para ver si la distancia ilumina el camino que tendré que seguir en este invierno que empieza. Extraño invierno que no sabemos donde nos llevará.

De momento Verona me espera. Bella como siempre.
El norte siempre es frío. Cualquier día empezará el verano en cualquier lugar.

De momento, buscadme en Verona.

domingo, 23 de octubre de 2011

CALLES IMPOSIBLES

VERSIÓ EN CATALÀ

En la mayoría de las ciudades donde acostumbro a perderme voluntariamente hay una calle que sólo conozco yo.

A pesar de todo aparece en los mapas. Pero sólo yo la conozco de verdad. Conozco su auténtico nombre y las múltiples grietas temporales que conforman su paradigma.

A menudo resulta difícil andar por estas calles sin tropezar con personajes infinitos, coloreados, redondeados, amorosos, que nos ofrecen productos típicos de la ciudad a cambio de poder compartir con nosotros un rato de su tiempo petrificado. El secreto está en no tener prisa. Qué puede haber más importante que dejar que el alma resbale por calles de nombre impronunciable? qué importa perder el avión o perder la cabeza? y sobre todo, qué importa perder el tiempo si se trata de empaparse de historias antiguas y futuras y elevarse un poco, milagrosamente, sin saber cómo, sin que importe, para discernir cuál es la mejor.

En cada ciudad hay una calle imposible, a veces improbable. Está en los mapas pero no la reconoce casi nadie. En estas calles están las mejores cafeterías, con las mejores magdalenas y otras cosas de desayunar y merendar.

El secreto está en no tener prisa.

Y en que no te importe hacer un avión con tu mapa inútil y enviarlo volando ve a saber dónde.

jueves, 25 de agosto de 2011

BUSCANDO ÁNGELES NUEVOS

VERSIÓ EN CATALÀ

Continuamos buscando hipopótamos.

Y por el camino encontramos puestas de sol doradas, ríos cargados de agua y leyendas, puentes indestructibles, plazas donde descansar.

Hay lugares donde siempre acabamos volviendo, puntuales, expectantes. Hay ciudades que nos reciben con la voluntad de resistir todas las rutinas que nos imponemos, que nos hacen pasear entre la seducción de las cosas antiguas y los espacios abiertos cubiertos de girasoles, belleza toscana, revisitada año tras año, redescubierta, redecorada en la memoria, redundante.

Son las mismas plazas pero no son las mismas plazas.

Cómo decía Neruda, nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. El tiempo antipático, Cronos maldito, que nos hace crecer y nos hace cambiar y transformarnos y repasar con ojos nuevos los paisajes antiguos. Las esculturas de Michelangelo siempre serán las mismas, prisioneras de su propia inmortalidad, las tumbas imponentes de ángeles dolorosos permanecerán por siempre en el interior de la Santa Croce, San Miniato al Monte nos acogerá compasivo cuando queramos huir de la multitud y a los pies de su cementerio contemplaremos una vez más la ciudad petrificada en su belleza antigua.

Y cada vez buscaremos ángeles nuevos por las esquinas, cada vez comeremos el mejor helado, la mejor pizza, capturaremos el mismo paisaje, la misma luz, el mismo puente endemoniado e indestructible, las mismas plazas, las mismas tumbas. Pero no serán las mismas. Porque nosotros no seremos iguales, tampoco. Y hay lugares donde hay que volver siempre para volverlos a descubrir.

Y ahora continuaré buscando hipopótamos como una viajera decimonónica que no olvida nunca su paraguas ni su bañera.

Mi viaje continúa...

domingo, 31 de julio de 2011

POR SI ME ENCUENTRO UN HIPOPÓTAMO...

VERSIÓ EN CATALÀ

Hago las maletas pensando en aquellos viajes decimonónicos de mis heroínas. Saber cuándo te irás pero no cuándo volverás... qué maravilla. Ni si volverás. Viajar a ciegas y en contra de todos.

Intento llevar sólo cosas útiles en la maleta pero no puedo evitar recordar a la genial Mary Kingsley (1862-1900) que viajó por África estudiando las tribus caníbales y descubriendo nuevas especies animales y que llevé con ella desde Cambridge su paraguas. Un día navegaba por un río del África Occidental y se encontró con un hipopótamo que quería volcar la barca. Sin saber qué hacer, cogió su paraguas y acarició al hipopótamo con él detrás de la oreja. El hipopótamo, sorprendido y extasiado, se fue tranquilamente sin tocar la barca.

Intento cargar cosas útiles en la maleta pero soy heredera moral de Mary Kingsley. No llegaré a los extremos de la intrépida May French Sheldon (1847-1936), experta exploradora en Kenia, que viajaba por África cargando con su bañera y sus platos de porcelana. Viajando en aviones low cost es difícil llevar la bañera encima... pero un paraguas por si me encuentro con un hipopótamo con falta de cariño quizás sí que me cabe...

Echo de menos mis veranos africanos. Como Lady Anne Blunt, la deliciosa nieta de Lord Byron e hija de la matemática Ada Byron de quien ya he hablado en alguna ocasión, vivo entre la añoranza caótica e inexplicable de El Cairo y la necesidad vital de perderme por las calles de Londres.

Me voy con una maleta llena de cosas útiles. Con el ánimo decimonónico de hacer grandes descubrimientos.

Ya os diré si me he encontrado un hipopótamo en mis rutas obsesivas entre Italia e Inglaterra.

O si acabo descubriendo nuevas pirámides a la orilla del Nilo.

O nuevas pastelerías en ciudades francesas.

O nuevos hipopótamos...

sábado, 9 de abril de 2011

CONFESIONES A LA ORILLA DE LA TUMBA DE STEVENSON...

VERSIÓ EN CATALÀ



Hace unos días me desperté con ganas de visitar la tumba de R.L. Stevenson. De vez en cuando me pasa esto. Durante aquellos minutos en que tengo que decidir si estoy despierta o dormida, mientras intento escapar del intenso estado onírico que me atrapa cada noche, me viene a la cabeza algo que tengo que hacer.

Tengo la biblioteca llena de libros de tuberculosos. Como el señor Stevenson, que se fue de Escocia hacia tierras más cálidas por consejo del médico. Qué tiempos aquellos en que los médicos te enviaban a vivir a tierras más cálidas para curarte las enfermedades. No como ahora, que te dan una pastilla y te envían a casa. Doctor, por favor, en la próxima visita no me podría recetar usted un viaje a tierras cálidas, como Stevenson?

En uno de aquellos viajes conoció a Fanny, una americana diez años mayor que él con quien se casó y con quién pasó el resto de su corta vida, viajando y escribiendo. Cómo no podía ser de otro modo la relación fue un poco escandalosa. Y como no podía ser de otro modo, a Stevenson y a Fanny les importó muy poco.

La tumba de Stevenson y de Fanny está en Samoa, en una pequeña isla del Pacífico sur.

El médico no me receta viajar a países cálidos pero por suerte ya ha llegado el buen tiempo. Empieza la temporada de playa y en los ratos que me dejan los ensayos de danza y el trabajo bajo a correr por la orilla del mar.

Ensayamos mucho. Y estoy muy cansada y muy contenta. Nuestra genial profe está haciéndonos trabajar mucho para ofreceros un espectáculo precioso en el teatro de Vilanova a finales de mayo. Me encantan todas las coreografías que nos está montando (bien, todavía tengo que decidir la música de mi individual. Pero cada vez lo tengo más claro...) Además, será la primera vez que bailaré un tango con pareja y en público. Estoy entusiasmada con el montaje!

Entre entusiasmo y entusiasmo lo que más me cuesta es salir adelante con las cosas más prácticas. Como hacer la compra, planchar la ropa, contestar mails. Me pasaría el día escribiendo, bailando, leyendo, mirando películas y corriendo por la playa. Muy bien, Julieta, acabas de describir lo que vienen siendo las vacaciones!

Y mentres llegan las vacaciones y el verano y los próximos viajes a penas me queda tiempo para leer nada más que los trabajos que los hago hacer a mis alumnos. A veces tengo la sensación que me paso la vida corrigiendo redacciones. Lo cual debe de querer decir que ellos se pasan la vida escribiéndolas! Pero estoy muy contenta porque cada vez lo hacen mejor. Es increible cómo han progresado en los últimos seis meses! Hace unos días redactaban entrevistas y entre los diversos ejercicios me entrevistaron a mí. Me sorprendió muchísimo que la mayoría de mis adolescentes estén tan agobiados por el tema de la traición y por el futuro. Muchos me preguntaban si alguna vez me había sentido traicionada y qué haría en este caso. Sinceramente no. No me he sentido nunca traicionada. También me preguntaban por el futuro (cómo te ves en el futuro y cosas así) Y me di cuenta que no pienso nunca en el futuro. Y que no lo he hecho nunca. Las posesiones materiales a gran escala me interesan muy poco. Mis posibles futuros se miden en posibles viajes. Y siempre que tengo que pensar en el futuro es porque tengo un viaje a la vista. Nada más... No sé si es mejor o peor pero hace más de 30 años que funciono de este modo.

Entre unas cosas y otras cuando acaba el día estoy tan cansada que me quedo dormida encima de las cartas de Eva a Samuel y no recuerdo ni cómo he llegado a la cama. La teoría de que tengo un fantasma en casa que me cepilla los dientes y me acuesta va tomando fuerza. Sería genial si además mi fantasma preparara la comida, pasara la aspiradora y me leyera un poco en voz alta antes de... zzzz....zzzzz....zzz....

Querido Samuel,
no estés enfadado conmigo. No soy yo quien ha elegido esta distancia. Volveré pronto y espero encontrarte feliz y contento. Tengo la sensación de correr en círculos pero cada vez que me vista de azul será para recordar que todavía te quiero. Las estrellas brillan por ti, allí arriba, tan alto que parece imposible. He escrito mucho últimamente. Sabes que no me gusta enseñar mis historias pero valoro mucho tu opinión. Cómo podria no hacerlo después de todo... ( El Cairo, 1871)

sábado, 12 de marzo de 2011

LONDON CALLING


VERSIÓ EN CATALÀ

Llegar por la noche, andar de puntillas para no despertar nadie, será verdad que se ven las estrellas? es difícil ver las estrellas en esta ciudad pero sí, esta noche es verdad que se ven las estrellas y que las he atravesado en un avión de papel para llegar a la hora exacta y puntual, tan británico todo, atravesar Hyde Park esquivando ardillas y gente que corre, será verdad que hace sol? es dificil encontrar un poco de sol en esta ciudad pero sí, hace sol, a pesar de todo, un sol de aquellos que no se cree nadie, como tantas cosas increibles pero ciertas, tantas cosas que te explicaría, Notting Hill lleno de gente como siempre, como cada sábado, las casas de colores, los anticuarios, la fruta brillante en el mercado, la librería azul donde Hugh Grant y Julia Roberts se enamoraban en una de mis peliculas favoritas (La felicidad no es completa sin una cabra tocando el violín), andar hasta Camdem y hacer gamberradas posmodernas como comprarle un cuadro a un pintor ruso sólo porque tiene los ojos bonitos y porque guarda los cuadros dentro de una nevera, ¿cómo podemos ignorar a un hombre que guarda los cuadros en la nevera? comida hindú, música de The Smiths, hace frío y hace sol y sé que te encantaría estar aquí y hacer gamberradas y buscar desesperadamente un café decente en esta ciudad de infusiones para merendar, y encontrarlo en la cafetería de la Tate Britain, por fin un capuchino decente, yo he venido a Londres sólo para ver este cuadro, sabes, The Lady of Shalott, comer queso brie con mermelada de cranberries antes de entrar al British Museum, saludar a Shiva y Parvati, matrimonio cósmico, amantes eternos, Shiva creando el mundo mientras baila, Parvati madre de Ganesha hija de las montañas, Buda, Isis y Osiris, el espejo mágico de John Dee, merendar en Covent Garden, concierto nocturno, Luca cantando su versión de The Scientist de Coldplay, la piel de gallina, sushi vegetariano, el metro lleno de gente, entrar a los pubs más canallas de la ciudad, y a los más bonitos, ir al teatro, recordar la noche que Elvis Presley, Johnny Cash y Jerry Lee Lewis tocaron juntos aquella noche de diciembre del 56, It's only rock' roll but I like it, hacer fotos en lugares prohibidos sin que nos cojan, Brick Lane underground, Chinatown y más teatro, The Phantom of the Opera (Think of me, think of me fondly, when we've said goodbye...) no me gusta demasiado la Tate Modern pero suerte que hay un cuadro de Modigliani, vamos a la National Gallery, Los Girasoles de Van Gogh, pasear por Bloomsbury siguiendo el rastro de Virginia Woolf, y todavía hace sol, y en la British Library también hacen un café muy bueno y hay las gafas de Jane Austen, la letra de Yesterday escrita a mano por Paul McCartney, el manuscrito de Alicia en el País de las Maravillas, el Sutra del Diamante, Chaucer, Leonardo, y unas magdalenas enormes cuando acabamos de admirar libros y manuscritos, seguro que tenemos que volver a casa? todavía hace sol, todavía no ha llovido, hay Starbucks por todas partes, y mercados donde podemos encontrar cualquier cosa a cualquier precio, y todavía no he encontrado lo que venía a buscar, y está todo lleno de narcisos amarillos y de música y de cupcakes, el invierno aquí es largo larguísimo, y Charing Cross está llena de librerías, nadie mira a nadie, nadie se extraña de nada, quieres ser libre? vamos andando, las calles son tan bonitas a estas horas, quieres ser libre? escucha una canción de Smiths y explícame qué has hecho mientras yo no estaba.


To die by your side
Is such a heavenly way to die...

sábado, 26 de febrero de 2011

CUANDO CORTO MALTÉS SOÑABA CON VENECIA

VERSIÓ EN CATALÀ


Corto Maltés

Y de Gibraltar a Maracaibo
yo te llevo, prima, cuando pueda ser;
de Venecia a los muelles de El Cairo
yo quiero ser tu Corto Maltés.

La novia del corto se pasaba
el día pensando en un hombre
que nunca supo, vida, si le convenía.


Javier Ruibal. La novia del Corto.


Para los amantes de los viajes, las aventuras y los cómics, Corto Maltés es nuestro mito, nuestro santo patrón. De madre gitana y padre inglés descubre que no tiene línea de la fortuna en la mano y decide dibujarla él mismo con una navaja. Y así, con el alma de los nómadas aventureros, recorre el mundo desde que es a penas un adolescente durante las primeras y turbulentes décadas del siglo XX: Egipto, China, Sudáfrica, Argentina, Italia, EEUU, Brasil, Irlanda, Somalia, Etiopía, Yemen, Rusia, Afganistán, Grecia, Suiza...

Cínico héroe romántico y apasionado, pirata idealista, el maestro de las despedidas y de los amores platónicos. Precisamente porque no te pareces a ninguna de las mujeres que he conocido, hubiera querido encontrarte siempre en cualquier lugar, le dice a Pandora sabiendo que ella no le seguirá.

Pero si hay una ciudad donde descansa el espíritu inmortal de Corto Maltés es sin duda Venecia. La ciudad donde siempre vuelve. Venecia será mi fin dice Corto con la catedral de San Marcos detrás suyo.

Y es en Venecia donde por suerte se acaba de inaugurar el museo dedicado a nuestro héroe, La casa di Corto Maltese

Para los que no entendemos la vida sin viajes y aventuras, sin la sensación de vértigo cada vez que empezamos a andar hacia lo desconocido, para los que no aceptamos las despedidas porque el viaje siempre nos acaba llevando a las mismas ciudades y a los mismos brazos, para los que preferimos dibujar nuestra propia línea de la fortuna aunque sangre, Corto Maltés es nuestro héroe triste y solitario. Nuestro soñador detrás de sus sueños.

Porque sólo un soñador es capaz de convertir los sueños en realidad.

Venecia me espera como siempre pero antes pasaré unos días en Londres aprovechando la semana de vacaciones de Carnaval. Cómo me gusta esta ciudad y cada uno de sus rincones. Lástima de clima...

Todavía quieres venir conmigo? Avísame cuando estés a punto.
Te estaré esperando, como siempre.



Si me dices adios en febrero piénsalo dos veces...